El trabajo diario en tu empresa siempre tendrá más impacto si está encaminado a lograr objetivos establecidos claros. Una de las mejores maneras para transformar tus ideas en planes concretos y accionables es utilizando el acrónimo SMART para definir tus metas, que deben ser: Specific (específicas).- Debes definir qué es lo que quieres lograr. Y el objetivo debe ser claro no solo para ti, sino para todos los que estarán involucrados de una u otra manera en el proceso. Measurable (medible).-

Para poder evaluar el avance en tus metas y determinar si alcanzaste el éxito, debes tener alguna forma de medirlas, ya sea que tengas indicadores disponibles o que desarrolles algunos especiales para el objetivo.

Attainable (alcanzables).- Debes evaluar cuáles son los posibles obstáculos que puedes enfrentar en tu camino de modo que puedas pensar en soluciones y determinar si es posible alcanzar tu objetivo. En caso de darte cuenta de que no será posible, tal vez sea necesario establecer metas intermedias, que te lleven a una situación en la que sea posible lograrlo.

Relevant (relevantes).- es importante que determines en qué ayudará a tu negocio la consecución de determinada meta y si la aportación es suficientemente importante, en relación al esfuerzo requerido.

Timely (ligados al tiempo).- pon atención para establecer algún periodo de tiempo para lograr tu meta, de modo que haya un punto de inicio y un final al trabajo. Así, por ejemplo, un objetivo como “Vender más” debería ser traducido a una meta SMART como: “Aumentar nuestros puntos de venta de 5 a 10 en este trimestre para elevar nuestra presencia en el mercado”.

Y “expandir mi red de contactos” se convierte en “acudir a un evento de networking cada mes durante este año y hablar con cinco personas nuevas que trabajen en mi ámbito”.

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